Después de la tormenta, siempre llega la calma.... Desde luego, en relación a nosotros, este dicho va a tener algo de cierto.Como ya habréis leído, ha sido un finde bastante ajetreado. Decidí cabalgar este finde hacia Madrid para reencontrarme con Madame Macarroni. Al final, temeroso por el largo trayecto, decidí hacer el recorrido en diligencia, que últimamente me salen agujetas por casi cualquier cosas... Sí, he dicho casi (seguro que hay alguno que está pensando mal... uhm, ¡¡¡acertaste!!!).
En fin, que reconduciendo un poco el tema, resulta que la diligencia fue asaltada por los indios. Indios que tenían forma de problemas, nervios, miedos y demás cuestiones varias, todas malas. En consecuencia, por un lado, ha sido un finde genial, pero por otro... Ha llegado el tan temido acojone.
Pero bueno, la cosa se ha ido reconduciendo durante las últimas horas, y parece que se han abierto un par de puertas. No lanzaremos las campanas al vuelo todavía, pero visto lo visto, y tal como estaba la situación ayer, uno se reconforta, ¡y de qué manera!.
Se puede resumir de una forma; ayer veíamos tambalear todos los planes y hoy hablamos de boda y vemos bonitos trajes de novia. Y os preguntaréis ¿les habrán dado el día libre en el frenopático a estos dos? Es posible, pero y qué, ¡Viva la locura!.
Joe Macarroni
No hay comentarios:
Publicar un comentario