Amar es llevar diez días terribles, con discusiones, desconfianzas, malentendidos, riñas... Y de momento, darte cuenta de que todo da igual, de que quieres a esa persona más que a tu propia vida, que esa es la única razón que importa y que todo lo demás sobra. Amar es hablar, reírte y descubrir de nuevo el por qué te enamoraste de ella el primer día, el por qué hemos llegado juntos hasta aquí. Amar es que, después de dos años, tengas exactamente los mismos sentimientos que aquella noche de San Juan en que le abristes tu corazón, como esa noche, en que os bañasteis bajo las estrellas y os dísteis el primer beso, y que nada ha cambiado desde entonces.
Y ya no estoy perdido, mi Luna volvió a salir e ilumina de nuevo el camino...
A.
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