miércoles, 16 de septiembre de 2009

Duele la felicidad.


Estoy en crisis. No paro de llorar. Pero curiosamente estoy feliz.


Dentro de nada Joe se viene a vivir a casa. Y estoy ilusionada. Pensando mil cosas sobre nuestra vida en común... Pero a parte de eso, no sé por qué, de verdad no lo sé, algo dentro de mí se ha rebelado.


De pronto he respirado y he sentido la vida, he sentido que estoy viva y que soy joven. He sentido que hay algo más que mi vida con Joe, que también puedo ser feliz queriéndole en la distancia, aunque eso ahora es fácil, porque no queda mucho tiempo para seguir teniéndole lejos.


El caso es que ayer vi madrid como una ciudad nueva, pasee al lado de una amiga. ¿Sabéis cuánto tiempo llevo sin tener una amiga? Y me refiero a una amiga de esas que esperas que sean para siempre. Casi cinco años. Ayer me senté por primera vez en un parque a solas con una amiga. Y me sentí cojonudamente bien. De pronto recordé mis veinte años.


Y creo que me viene bien. Y que si soy feliz cuando estoy sola, podré hacer más feliz a Joe cuando esté con él.


Igual no me dura mucho esta fuerza independiente que me ha entrado, pero ahora me siento capaz de dormir sola donde sea, sin miedo. Y no tiene nada que ver con el amor de Joe. Tiene que ver con el amor a mí misma. Y resulta que ahora me quiero un poco más. Me siento capaz de hacer cosas por mí.


Y quién no iba a ser feliz así... con amor propio y amor infinito hacia otra persona?


Ahora lo último que me falta, para dejar de llorar, es paz. Sentirme en paz con todo lo que haga. Y creo que podré conseguirlo, y eso sí, con la ayuda de Joe, con su confianza y con su comprensión.


Mdme.Macarroni.

No hay comentarios:

Publicar un comentario