jueves, 30 de julio de 2009

Hola:)


Ya estoy en Madrid. Desde el lunes, pero no lo he asumido hasta hoy....


Joe viene el lunes y posiblemente ya se quede. Las cosas van mejor, mi tío el mafioso seguramente le consiga un puesto bueno, es de agradecer. Si lo hace será mi padrino de boda. Le queda taaan bien eso de ser "el padrino"...


Antes de irnos a nuestra aventura Sahariana, vamos a pasar una noche terrorífica en la sierra de Madrid. Vamos a irnos a un hospital abandonado, donde dicen que hay bastantes fenómenos paranormales, con la cámara de fotos y nuestras pocas agallas. ¿Conseguiremos entrar? Quién sabe... Por si acaso vamos a reservar habitación en un hotel, para huir dignamente y poder quitarnos el miedo a base de polvos. Qué bonito.


A parte de nuestros 3000 planes... estoy muy contenta. Hoy he visto la peli de UP, que le recomiendo a todo el mundo... Y con lo que me quedo es que hoy en día poder compartir mi vida con una persona, a la que quiero más que a nada... ya me parece la mayor aventura del mundo.


Y mi deseo más grande es seguir viéndole sonreír a mi lado.


Volviendo a lo del hospital... ya os contaré si me cago de miedo. Será divertido!


Mdme.Macarroni.

domingo, 5 de julio de 2009

:)


Au revoir...


Mdme.Macarroni.

Cosas que pasan.







El problema de tener como novia a una chica como la señorita Macarroni, es que levanta pasiones allá donde va.

A ver, es que llega este tiempo y empieza a usar ropa de verano y la liamos. Es imposible que pase inadvertida. Yo, cuando voy por la calle paseando con ella, me doy cuenta de a qué nivel tan bajo estamos los tíos.... Miradas absolutamente a todos los sitios de su cuerpo sin compasión, y si está el novio al lado, ¡qué más dará!

El finde pasado, bajamos a comprar al súper, y nada, ahí estaba Madame Macarroni contenta, y ella lo tiene que mostrar, no se puede queda quietecita, no, así que entró por los pasillos del súper bailando bulerías. Yo mientras, iba detrás recogiendo en la cestita las cosas que teníamos que comprar (alguien debía encargarse de esa ardua labor...)

Pues en esas estábamos cuando pasamos por la sección de frutas y de momento, el frutero lanzó un:

Oléeeeeeeeee, morenaaaaa!!!!!!

Acto seguido, pasé yo por detrás y el personaje en cuestión se dio cuenta de mi existencia... Lancé la mirada más agria que pude y el tipo se quedó bastante cortado. Creo que es la primera vez que intimidé a alguien, me sentí feliz.

Pero todo no queda ahí. Ya por la noche nos dimos una vueltecita por los madriles, y a la señorita se le antojó un helado. Vamos a ello, dije, y entramos en un sitio de esos que están regidos por orientales, y entre los 20 helados que había va ella y escoge un pirulo. Sí, un pirulo.

Y nada, ahí que reanudamos la marcha, nuestro nuevo amigo el pirulo, Madame Macarroni y yo. Y pasó lo que tenía que pasar, pasamos por al lado de un grupo de chavales hormonados y suelta uno, ni corto ni perezoso:

Vaya piruloooooooooo!!!!!! (pasando esta vez de mi mirada inquisidora, ains)

A lo que ella contesta; “Sí, está muy rico...” (acompañado de cara juguetona, todo hay que decirlo), con lo que el chaval se quedó cortadísimo y un poco más y sale corriendo... Ay... gajes del oficio.

Por lo demás todo perfecto. Mañana viene para Cádiz y nos vamos a pasar muchos días juntitos. Además de eso, ya está todo preparado para nuestro viaje de agosto, ¡Este verano promete!

Joe Macarroni

sábado, 4 de julio de 2009

Carameloterapia.


Joe me compró unos caramelos pijos. En la caja ponía: "CARAMELOTERAPIA".


Me los compró porque se lo dije que yo.


Estábamos comiendo y los veía enfrente de mí. Toda la comida pensando en el sabor de los caramelos. Cuando nos levantamos fui hacia ellos y cogí dos cajas. Una de sabor naranja. Otra de sabor fruta de la pasión.


Me gusta tener caramelos.


Me gusta besar a Joe con un caramelo en la boca. Me gusta ir con él por la calle, e ir dándole besos con sabor a caramelo. Me gusta que en el ascensor me arrincone y quiera quitarme la ropa, mientras me da más besos con sabor a caramelo. Me gusta llegar a casa y que nos comamos. Y que todo sepa a caramelo.


Ahora estoy con uno de esos caramelos en la boca. Y el sabor me recuerda a él. Y el sabor me hace desearle. Y el sabor me pone perra.


Mdme Macarroni.

Un buen día.


Hoy ha sido un día estupendo:


-Me he ido de compras.


-Me he desnudado en el probador, me he mirado en esos espejos que SIEMPRE engordan, y me he visto perfecta.


-Me he comprado un vestido cortito de gasa rosa pálido, unos pantalones cortos, y otros largos de una tela finísima, que apenas se nota.


-Me he vuelto a pintar las uñas. Joe sabe que no me las pinto desde nuestro viaje a Granada, hace casi dos años. Yo sabía que hacía tiempo, pero no sabía exáctamente cuándo fue la última vez que me las pinté... Y lo he hecho del mismo color que entonces. Exactamente el mismo.


-Me he comprado ropa interior nueva!


-Me he puesto morena.


-He retocado fotos.


-Y sólo falta un día para huir a Vistahermosa... Y pasar quince días con Joe y mi familia. Joe tiene que trabajar, pero vendrá por las noches. Y yo le haré la cena. Y pasearemos por la playa antes de acostarnos. Y nos bañaremos en el mar. Y por las mañanas me levantaré para desayunar con él, y...


Bueno, el caso es que no creo que pueda aparecer por aquí a partir del lunes. Así que hasta el 20 de julio esto queda en manos de Joe. Al que amenazaré desde allí para que escriba...


Mdme.Macarroni.

Sueños.


Después de crecer entre ausencias, canciones en swahili, imagenes sobre África, sueños lejanos... Me decidí a escribir esto sobre mi padre. Sobre su vuelta de África. Sobre lo que debió sentir o pensar. Pero todo está dentro de mí, en mi imaginación... Tan sólo es un intento de acercarme a esa experiencia tan bonita que vivió.




Cierro los ojos y sólo escucho el rítmico sonido de los tambores, dentro, muy dentro. Y después el silencio de la noche.Me voy de África. Vuelvo a casa.


Me cuesta abrir los ojos y acostumbrarme a las luces del avión, a la voz de la azafata que sonriendo me explica mil y una normas de seguridad, me cuesta mirar por la ventanilla que a penas me permite distinguir retazos de la inmensidad de la tierra que dejo tras estos años de ser parte de ella.


En el aeropuerto me he visto reflejado en un espejo y no me he reconocido. No queda nada del muchacho ilusionado y asustado que tres años antes llegó sin saber que esta aventura crea adicción, que África crea adicción, que mi corazón se quedaría de alguna forma vagando entre las gentes de Lukotola.


Me voy porque ya toca, porque cumplí mi compromiso, porque la sangre tira, porque he de forjarme un futuro. Dejo allí, además de unos cuantos kilos y parte de mi salud, todo el sudor y el trabajo compartido, todas las risas y las lágrimas del día a día entre gentes que saben valorar la vida como nadie. Dejo amigos muy queridos. Dejo a mis bueyes, ya amaestrados, para que otros continúen la labor.Dejo noches en vela, asustado o enfermo, y otras de fiesta, entre cantos y bailes.Dejo mis momentos de intimidad, comiendo mangos, subido a la rama del árbol.Os dejo a todos vosotros, mis amigos, que tanto me habéis enseñado con esa paciencia ancestral …Os dejo pero os llevo dentro, muy dentro. ¡Y me llevo tanto!


Me llevo los ojos llenos, el corazón lleno, las manos llenas.Me llevo la madurez que se forja en el sufrimiento, en el trabajo, en la alegría, en la soledad y la compañía.Me llevo la sencillez del que vive al día, la esperanza del que abre los ojos cada mañana con la certeza de que la vida nos regala una nueva oportunidad.Me llevo el polvo de muchos caminos y también el frescor de la lluvia cuando el cielo se abre y parece que nunca vaya a parar.Me llevo las canciones, cantadas desde el corazón, para que allí donde voy se sigan escuchando y con ellas os sienta cerca.Y más y más … ¡Me llevo tanto!

El avión ha tomado altura y ya no soy capaz de ver más que una inmensa mancha verde. Cierro los ojos. Los tambores han callado. Me brota del corazón, como a vosotros tantas veces, la oración más sencilla:

Gracias, Padre Bueno, porque hoy salió el sol, por el trigo que se va dorando,Por los animales que nos diste y nos ayudan a arar,Por la lluvia que empapa nuestra tierra y nos da vida, Gracias, Padre, por mi gente que trabaja sin descanso, Por los niños que miran la vida con alegría, Por los ancianos que nos enseñan y nos escuchan.Gracias porque hoy pude comer, Gracias porque hoy nos regalaste un día más.

De repente pienso en mi padre, tan lejano, siempre tan lejano. En su enfado cuando supo que me iba. En su silencio estos años. ¿Cómo estará? ¿Cómo me recibirá? ¿Habrá comprendido por fin que los hijos deben seguir su camino, sus ilusiones y aprender a vivir, a volar sin ataduras, siguiendo los dictados del corazón? ¿me habrá perdonado?


En África el niño es niño muy poco tiempo. Pronto deben aprender a trabajar casi como adultos, en cuanto sus pequeños cuerpos lo permiten son uno más a la hora de buscarse el sustento.


Cuidan de los animales, trabajan en el campo, van por agua, cuidan de sus hermanos pequeños. No hay tiempo para ser niño. Son niños adultos que sonríen orgullosos porque sus manos son valiosas. No piden. No lloran. Se hacen fuertes de cuerpo y espíritu. El niño en África lucha desde pequeño por vivir. Y ama la vida tal como es.El que consigue sobrevivir al hambre, a las enfermedades endémicas o a la sed, ese será fuerte. Así es la infancia en África. Qué distinta de la de mi país …


Si algún día tengo hijos espero saber transmitirles la importancia de lo sencillo, espero saber darles las mano cuando lo necesiten pero también soltársela cuando sea la hora de aprender a caminar por ellos mismos. Quiero que aprendan a volar sin miedo y que se dejen guiar por su corazón.

Ya hemos dejado atrás el continente africano … veo el mar allá abajo … y algo se me rompe por dentro. Me queman las lágrimas en los ojos cerrados y por un momento siento que me falta el aire. Adiós, África … ¿Acaso volveremos a vernos? No sé qué me espera de ahora en adelante. Mi futuro, mi presente. El reencuentro. Vuelta a la realidad del primer mundo …


Sólo sé que vaya donde vaya, que haga lo que haga, quiero ser una buena persona, quiero llevar lo aprendido muy dentro y gritarlo a los mil vientos. Decirle al mundo, a ese mal llamado mundo civilizado, que allí, en África, se puede vivir, se vive, si no fuera por el egoísmo y la codicia de los explotadores. Que faltan únicamente corazones grandes dispuestos a enseñar, a compartir, a trabajar codo con codo. Que sobran especuladores, que sobran dictadores ávidos de riquezas ajenas. En África se vive y se muere. África merece vivir.


Pienso en Pierre, en los meses que compartimos acompañados tan solo de nuestros bueyes. En el reto que fue para mí y para él la ardua tarea de domesticar aquellas bestias, en la paciencia recompensada por cada pequeño logro, en la enorme alegría del regreso, de los campos arados casi sin esfuerzo, en las cosechas jamás imaginadas. Recuerdo las tardes solitarias envueltas en silencio, recuerdo los ojos de Pierre, de mi amigo Pierre. Su palabra y su silencio. Y tantas enseñanzas … Y mi corazón creciendo.

Faltan a penas unos minutos para tomar tierra. Tras la escala en Bruselas, un nuevo avión nos trae a España. No sé quién estará esperándome. No sé si alguien habrá venido desde el pueblo para recibirme. Mi corazón a mil por hora se niega a tomarse un descanso.Los motores están callados. Los tambores retumban en mi alma. Todos los pasajeros van bajando mientras yo decido que es hora de abrir lo ojos. He vuelto a casa. A pocos metros de la puerta un hombre alto me mira. Me acerco. Es mi padre.


Ha venido y me abraza como jamás antes lo había hecho, y casi susurrando, uniendo sus lágrimas a las mías, me dice: "Bienvenido, hijo. No te vayas más …”

Mdme.Macarroni

viernes, 3 de julio de 2009

Llévame de caza.


Los viernes son días de caza.


Y yo estoy aquí, tecleando en la terraza de casa. Afortunadamente el aire que me llega no es el de los coches, sino el de las montañas. Sería poético decir que me llega el perfume de las rosas, pero las rosas murieron. Sólo me quedan camelias en el jardín. Y las camelias no huelen.


Tampoco es poético lo que hago. Escribir mientras espero a que termine de grabarse un cd con parte de las 1000 fotos que he hecho desde abril. Y todos los documentos que he escrito. Y mi comedia a medio terminar... no, esa la dejaré dentro del ordenador. Me obligaré a terminarla.


¿Sabes como podría morir una puta que no es puta? ¿Y un novio cornudo que al final no lo es? ¿Sabes otra salida que no sea la muerte? ¿Debería perdonarle la vida a ella? ¿A él? Quizá debería planteármelo... Quizá morir sería lo más fácil para los actores. Y odio ponerles las cosas fáciles. Que sufran, coño.


El caso es que estoy en esa época de guardar todo, de limpiar. De dejar espacio para nuevos proyectos. Para África. Para mí. Para él. Para quién sabe... quién sabe lo que vendrá.


Los viernes son día de caza. Y en todas partes hay gente intercambiando miradas, palabras, saliva... Y yo intercambio informaciones con el ordenador. Presumiendo de intelectual, de hacendosa.


Perdida entre las montañas, como Heidi. Bueno no, como la cabra de Heidi, la niña al menos follaba con el abuelo, o con Pedro, ya no me acuerdo con quién. La cabra seguro que no. O sí.. O bueno qué más da.


Podrías salvarme esta noche. Y llevarme a dar un paseo por cualquier ciudad del mundo. O por cualquier mar. O cualquier selva...


Mdme.Macarroni.