
Joe me compró unos caramelos pijos. En la caja ponía: "CARAMELOTERAPIA".
Me los compró porque se lo dije que yo.
Estábamos comiendo y los veía enfrente de mí. Toda la comida pensando en el sabor de los caramelos. Cuando nos levantamos fui hacia ellos y cogí dos cajas. Una de sabor naranja. Otra de sabor fruta de la pasión.
Me gusta tener caramelos.
Me gusta besar a Joe con un caramelo en la boca. Me gusta ir con él por la calle, e ir dándole besos con sabor a caramelo. Me gusta que en el ascensor me arrincone y quiera quitarme la ropa, mientras me da más besos con sabor a caramelo. Me gusta llegar a casa y que nos comamos. Y que todo sepa a caramelo.
Ahora estoy con uno de esos caramelos en la boca. Y el sabor me recuerda a él. Y el sabor me hace desearle. Y el sabor me pone perra.
Mdme Macarroni.
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