sábado, 5 de septiembre de 2009

De vuelta.






Debo de reconocer que, al principio, no me terminaba de atraer la idea. ¡África! Pero a ver, ¿qué pinto yo allí con lo quejoso que soy?, a mí, que lo que más me gusta es tener las máximas comodidades cerca... Esto... ¿Y si nos vamos a una ciudad europea de esas bonitas? París, Londres, Roma... Nada, al final me terminaron convenciendo.

Pero bueno, una vez pasados 10 días allí y aprovecharlos absolutamente al 100 % es una experiencia alucinante. Es una vuelta a lo primario, a nuestros orígenes, a la verdadera cuna de la vida. Interactuar con aquella gente, intentar comprender su forma de vida y a la vez, darte cuenta de las dificultades que pasan día a día te hacen cambiar la percepción de todo y por otra parte, recapacitas sobre la suerte que hemos tenido en el sorteo de la vida, al haber nacidos en Europa y con ello, poseer todas las facilidades posibles para formarnos como persona.

Volveré, prometo que lo haré. África es una tierra que cuando la pisas, te deja marcado para siempre, es como si una parte de ti se quedara allí y te quedaras conectado con el continente para el resto de tu vida.

Y además... besarse en la mitad de la noche, en un oasis del desierto, con la persona a la que amas y con la que quieres compartir todo, es algo inolvidable, y que hace aún más especial todo lo que estamos viviendo. Gracias por llevarme allí y enseñarme cómo es la vida a través de tus ojos.

Joe M.

1 comentario:

  1. Joe, dejarte llevar así, de la mano, sin querer, queriendo pero sin estar seguro de nada...dejarte llevar y querer de ese modo es tan básico para vivir... Ays!

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