viernes, 20 de agosto de 2010

Mis amores


Estar al lado de Joe, es genial.


Mira que estamos ahora mismo rodeados de elementos que generan mucha tensión. Entre ellos, que nos hemos quedado sin nuestras vacaciones en Escocia por mi accidente.


Pero estar aquí, con él al lado, enseñándole mis fotos de África, haciendo planes... Y tener la certeza de que por la noche, cuando tengo pesadillas, él me abraza.


África y Joe son los grandes amores de mi vida. Ójala algún día podamos vivir los tres juntos.
Pero en el caso que no pueda ser... Me quedo con Joe. Y con mi album de fotos.
Ahí, en ese poblado, he pasado algunas de las mejores tardes de mi vida.
Mdme.Macarroni.

lunes, 16 de agosto de 2010

:)

Coincidió el día en el que me dijeron que efetivamente, tenía un hueso del cráneo roto, con el día en el que me puse tacones. Eso desencadeno 50 maldiciones africanas que pasaron bajo mi nariz haciéndome cosquillas, mientras dormía la siesta después de una aburguesada comida.

Cuando me desperté, dejé a Joe en la habitación y me escabullí al "cuarto de reflexiones" con la revista "The Economist" en la mano.

Terminé mis reflexiones antes de tiempo. Dejé la revista sobre la mesilla de noche, y saqué del mueblecito de madera etíope un mapa que me regaló el hijo de la asalariada del prostíbulo, de la cual me enamoré, en el desaparecido Zaire.

Cogí mi brújula. Alcé mi nariz al cielo olfateando. Miré a Joe. No había duda:

-Vuelvo a África, Joe.- Le dije atusándome el pelo corto e irregular cortado sin cuidado en la UCI.

-Lo sé- me contestó.

Y no pude con tanta naturalidad. Así que le regalé una hembra negra y brillante, con curvas de vértigo y unas cuerdas vocales de las que arrancar gemidos melancólicos en las duras noches de abstinencia: una cara guitarra acústica. Después... después simplemente le dije: Joe, me voy al Congo.

Entonces él me miró. Cogió aire como para mil palabras, que al final sólo empleó en unas pocas: "Tocando el Ukelele, trabajadora rectal."

Yo me interné en un largo discurso acerca de que nunca me habían dado por culo, que adquiría tintes dramáticos cuando lo trufaba de bonitas anécdotas del cielo africano. Pero Joe se quedó impasible.

Creo que quiere venir conmigo.

Mdme.Macarroni.

miércoles, 11 de agosto de 2010

Happy day.


Hoy es un día especial:


-Es el cumple de Joe.


-Hace tres años que empezamos a salir.


-Empiezan sus vacaciones.


También es especial porque es el primer día que he salido de casa sin silla de ruedas, y encima he ido a un centro comercial.


Echo mucho de menos África. Sobre todo echo de menos a los niños del poblado. Recuerdo que los primeros días no comía mucho, y una de las mujeres me dijo: "María, si no comes, África te come."

Cuando vino a despedirse de mí, apunto de que me subieran al avión medicalizado que me iba a llevar a Johanesburgo, yo estaba consciente y me dijo: ¿Ves María? África te comió.


África es maravillosa, y una hija de puta a la vez. Pero he vuelto con el "mal de África" reforzado. Tengo más ganas de volver que nunca. Estos días en la cama miro mapas de África y reflexiono sobre qué país será el próximo que visite.


Joe mientras me sigue mirando como si fuera una aparición. Creo que aún no se cree que haya vuelto.


A veces yo tampoco lo creo.


Qué rara es la vida. Pero cómo me gusta.


Mdame. Macarroni.

martes, 10 de agosto de 2010

:)


Desde que llegué a Madrid estoy en casa de mi madre, en un pueblo de la sierra de Madrid. Y todos los días desfilan por mi casa vecinos y más vecinos.


A algunos les conozco.


A otros no.


Pero todos coinciden en algo: padecen de un morbo irremediable.


Los hay que se extrañan de que esté bien, pero se alegran de corazón. Y los hay que se decepcionan de que no haya vuelto con sangre en la cara y un brazo amputado, porque les quita del todo el exotismo del asunto.


A mí desde el principio me llama la atención que todos se dirigen a mí como si me hubiera quedado gilipollas (Y juro que no se me ha quedado cara de gilipollas), me hablan de tonterías, de la suerte que he tenido y después me ríen las gracias y me dan la razón en todo.


Como una no es de piedra, he empezado a sacarle partido. He empezado a aprovecharme y a soltar barbaridades.


Así que digo libremente sincericidios y bestialidades. Hablo de pollas, de personas feas y de olores corporales desagradables, sabiendo que los receptores pondrán cara de adoración y dirán: ¡Qué monada!.


También ha pasado algo curioso. Gente a la que ni siquiera le he dirigido la palabra en mi vida, jura ser mi amiga íntima. ¿Por qué? No tengo ni idea.


A veces pienso que el hecho de que mi accidente haya sido en medio de la sabana de Malawi y no en plena M-30 me dota de un halo interesante. Pero de ahí a que la gente invente parentescos conmigo...


Otro de los puntos buenos que encuentro es que la gente me trae chocolate. Ah, y que en el sexo mando yo. Porque acabaré de salir de la Uci, pero el cuerpo es el cuerpo y tiene sus necesidades. Joe el primer día casi sufre de un ataque de pánico, cuando le pedí que me follara con cuidado para no aplastar mi hombro operado, mi costilla rota, o mi muñeca recién operada. Y con delicadeza por supuesto para no alterar mis hemorragias cerebrales y que me entraran mareos.


Y es maravilloso. La gente dice que me recupero a pasos agigantados. Yo sonrío y miro a Joe: Es lo que tiene estar bien follá.


Un beso, lindos.


Mdme. Macarroni.

domingo, 8 de agosto de 2010

Hola!



Ahora me resulta increíble mirar para atrás e ir recordando todo lo que ha pasado.


Joe vino a Madrid.


Empezamos a vivir.


Tuvimos dos momentos malos... Superados, por supuesto. Y mil buenos.


Y llegó el momento que tenía que llegar. Besé a Joe y le prometí que me cuidaría. Me fui a Malawi, a mi África.


El mundo se llenó de pajaros de colores, de árboles chatos y niños sonrientes que me acariciaban el pelo.


Aprendí a vivir con el sol. Volví a mi infancia en compañía de tropecientos niños con los que me ensuciaba, jugaba al fútbol y saltaba a la comba. Aprendí canciones en Chichewa. La vida olía a hogueras.


El día que cogí la brújula y decidí ir en busca de Hipopótamos de culos grandes y Cocodrilos de amplias sonrisas, me subí a una Pik-up con otras 20 personas, animales y pescao secándose al sol. Y la rueda estalló.


Entonces los niños desaparecieron con el sol. Y yo dormí en la Uci de un hospital de Sudáfrica. Mi pelo, el que los niños acariciaban, fue cortado. Yo viví. Mucha gente murió. Yo volví a nacer.


Y 20 días después estoy en Madrid. Sin saber si me gusta o no. Echando de menos los pájaros de colores. Odiando no ser dueña de mí misma y deseando recuperarme del todo. Poder pasear. Poder volver a viajar. Que no me duela el cuerpo.


Y Joe me seca las lágrimas mientras me jura que me pondré bien. Mientras me explica una y otra vez las razones por las que me tengo que recuperar. Haciéndome reir. Recordándome por qué me enamoré de él.


Y a veces veo en sus ojos el susto tan grande que tuvo. El susto de las primeras 36 horas cuando parecía que no iba a salir de esa. Y entonces le quiero aún más.


El miércoles hace tres años que estamos juntos. Y hemos tenido que cancelar una noche en el Ritz, una comida en el Palace y un viaje precioso a Escocia que íbamos a hacer para recuperarnos de nuestra separación.


Pero va a ser el mejor aniversario del mundo. Porque después de todo, seguimos estando juntos. Y volvemos a los mundos del blog.


¡Hola de nuevo!


Mdame. Macarroni