martes, 30 de junio de 2009

Tengo un girasol en el pecho.


Es que resulta que estoy comiendo pipas. Y una se me ha ido por el camino equivocao. Sí. Sí. ¿Alguien sabe si puede crecerme un girasol en el pulmón? Sería tan bonito...


Yo: Señor médico. Tengo un girasol en el pecho. (Por dentro, por pulmolandia, no en las tetas)


Señor médico: Tu puta madre en calcetines.


Pero es que ha sido inevitable. Estaba yo ahí, dale que te pego a las pipas. Porque yo cuando me pongo no paro. Y de pronto he visto que en el envase pone: "Puede contener trazas de frutos secos de cáscara". No me jodas.


No.


No me lo puedo creer.


Mi mundo se desvanece.


¿De verdad que una bolsa de pipas puede contener trazas de frutos secos de cáscara?


Entre tanto Ja-Ja-Ja y tanto Ji-Ji-Ji, la pipa se ha ido por otro conducto. Y a saber dónde andará.


Mdme. Macarroni.

lunes, 29 de junio de 2009

L'amour


El otro día Joe me dijo que me estaba volviendo lesbiana. Y unos cojones. Es verdad que veo una chica linda y alabo su belleza. Es verdad que veo un culo bien puesto y se me van los ojos, qué le voy a hacer. Pero tengo claro que no podría tener una relación larga con una señorita. Quizá sí una corta...:P


Lo bueno es que mis peculiares gustos hacen que tengamos varias cosas en común:


Joe: Estoy triste por la muerte de Farrah Fawcett... Tengo un crespón negro.


M: ¿Dónde? No te lo veo.


Joe: En la polla.


M: Ah.


Joe: Es que era mi mito erótico en la adolescencia.


M: Te entiendo... También el mío.


Joe: Deberíamos casarnos. Nos ponen las mismas tías.


M: En nuestra noche de bodas podríamos compartir una.


Joe: Hecho.


Cosas como esta deben ser las que hacen indestructible un matrimonio. Se lo comentaré al cura en el cursillo pre-matrimonial.


Mdme.Macarroni.





Noticias frescas

Después de la tormenta, siempre llega la calma.... Desde luego, en relación a nosotros, este dicho va a tener algo de cierto.

Como ya habréis leído, ha sido un finde bastante ajetreado. Decidí cabalgar este finde hacia Madrid para reencontrarme con Madame Macarroni. Al final, temeroso por el largo trayecto, decidí hacer el recorrido en diligencia, que últimamente me salen agujetas por casi cualquier cosas... Sí, he dicho casi (seguro que hay alguno que está pensando mal... uhm, ¡¡¡acertaste!!!).

En fin, que reconduciendo un poco el tema, resulta que la diligencia fue asaltada por los indios. Indios que tenían forma de problemas, nervios, miedos y demás cuestiones varias, todas malas. En consecuencia, por un lado, ha sido un finde genial, pero por otro... Ha llegado el tan temido acojone.

Pero bueno, la cosa se ha ido reconduciendo durante las últimas horas, y parece que se han abierto un par de puertas. No lanzaremos las campanas al vuelo todavía, pero visto lo visto, y tal como estaba la situación ayer, uno se reconforta, ¡y de qué manera!.

Se puede resumir de una forma; ayer veíamos tambalear todos los planes y hoy hablamos de boda y vemos bonitos trajes de novia. Y os preguntaréis ¿les habrán dado el día libre en el frenopático a estos dos? Es posible, pero y qué, ¡Viva la locura!.
Joe Macarroni

Pase lo que pase.


Siempre he pensado que la felicidad es una elección. Es el camino difícil... pero el único en el que se puede encontrar el sentido de estar aquí, supongo.


Después de una noche de fantasmas, vuelvo a luchar por ella. Porque no tengo motivos para no serlo. Y quizá la lucha sea también una forma de felicidad...


Este fin de semana hice una foto en el centro de Madrid, creo que en la Plaza de la Luna, a un grupo de hippies reivindicando algo. Después cuando pasé la foto al ordenador aluciné de la felicidad que desprendía la instantánea. Y quise contagiarme de ella.


La felicidad es mi elección. Pase lo que pase.


Mdme. Macarroni.

domingo, 28 de junio de 2009

Por esos momentos...


Joe acaba de irse de vuelta a Cádiz. Hemos pasado un finde con muchas risas, muchos mimos, muchos momentos bonitos y descubrimientos gastronómicos. Realmente dentro de nada voy a verle, el diez de julio me voy al Puerto de Santa María con mi family a pasar quince días.


Pero tengo un sentimiento agridulce por dentro. Por una parte estoy contenta, como siempre que estoy con él. Y por otra estoy acojonada. Joe no encuentra trabajo en Madrid, y no queda apenas tiempo. Estoy nerviosa por lo que nos espera. Más que nerviosa. Hasta me entra la tentación de decirle que lo deje, que se quede en Cádiz trabajando y que ya se verá con el tiempo.


Pero me ha costado vivir este año sola, la verdad. Qué difícil...


No es momento para melodramas, y menos para tirar la toalla. Así que brindo por los momentos bonitos que hemos pasado, y por los que nos quedan...


Mdme. Macarroni.

viernes, 26 de junio de 2009

Materialismos


Mis coqueteos con la fotografía empezaron con unos 6 meses, cuando mi madre decidió ceder mi imagen a una revista de bebés. Y no es que fuera un bebé mono, que no. Lo que pasa es que era un bebé gordo. Y ya se sabe que una revista de bebés, las babas de los lectores es proporcional a los rollos en las piernas del miniser.


Unos años más tarde, a los diez. Se me ocurrió la maravillosa idea de ser actriz. Y me hice mi primer book. Afortunadamente mi madre, después de mi primera aparición en tv, se acojonó y me dijo que si quería ser actriz de verdad, antes tenía que terminar mis estudios. Siempre se lo he agradecido.


A los dieciocho me pegué un gran tortazo contra realidad. Como modelo, como actriz y como persona.


Un 80% de los fotógrafos con los que trabajé, daban por hecho que después de las cuatro o cinco horas de sesión, me iría a cenar con ellos y terminaríamos compartiendo una sesión de la única modalidad gimnástica que se practica en la cama. Con uno tuve una mala experiencia. Y malos resultados. Decidí dejar las sesiones y me pasé al otro lado. Decidí hacer yo las fotos.


Este año no sé por qué, me planteé pensarme alguna de las ofertas que me habían ofrecido como modelo. Y hoy un fotógrafo me ha dicho que si no consigo meterme en una talla 34, que prefiere no contar conmigo. Y yo no soy modelo. Me refiero a que no soy una modelo de esas impecables, a las que no le ha salido en la vida ni un sólo michelín.


Yo he tenido mis épocas de atiborrarme a nocilla, he tenido mis épocas de hincharme con la regla y terminar como un hipopótamo. Soy una tía normal, con una talla 38, o 36 si hay suerte y la providencia ha decidido quitarme algún gramo de grasa natural.


Y claro, ahora me viene este hombre, diciéndome que no trabaja conmigo si no bajo a una 34. Atentando contra mi autoestima y poniendo a prueba mi confianza en el espejo. Pues a la mierda, bonito.


Como actriz tuve la mala suerte, o no, de encontrarme con una de esas personas que deciden tu futuro según tu calidad en la cama. Y no fui capaz. No porque no sea una zorra, que mi época de zorreo he tenido. Si no porque siempre he necesitado sentir que era buena actriz, que era buena de verdad. Y lo que entendí con este tipo fue que si para trabajar necesitaba follar, es que realmente no era tan buena como me habían hecho entender.


Y yo... Simplemente no valoraba a las personas que realmente me querían. Estaba sumida en un mundo donde todo el mundo te ofrecía todo, y parecía que no se necesitaba nada más. Pero al final las mentiras salen a la luz, y te das cuenta de que la persona a la que menos has valorado, sigue ahí a tu lado. El día que me enamoré a lo bestia de Joe, fue cuando me vino a buscar a una fatídica sesión de fotos. Me enamoré tanto, tanto que me tiré llorando todo el día. Pobre, lo que tuvo que aguantar...


Afortunadamente, decidí estudiar la licenciatura de dramaturgia. Y tan feliz. Con mil proyectos. Y sigo haciendo cosas como actriz, como bailarina y como modelo... para mí misma o para gente decente.


Y la verdad es que no me arrepiento de mis decisiones. Ahora veo a amigas o amigos en ese torbellino de materialismo, pasando de una decepción a otra... y no lo envidio en absoluto.


Si es que al final el destino es sabio.


Mdme.Macarroni.

jueves, 25 de junio de 2009

Pequeños problemas.


Seguro que alguna vez habéis tenido en vuestro poder una de esas guías para conversar en diversos idiomas. Yo ayer conseguí una en swahili, que me viene de lujo, ya que esta vez me he propuesto aprender ese idioma en serio y perfeccionar lo que ya sabía. El caso es que me descojono.


La guía está dividida en varias partes: Herramientas, Práctica, Relacionarse, Comida... etc. Y esto es lo que te puedes encontrar en la sección de peluquería:


Empieza proponiendo la siguiente frase: ¡No lo corte demasiado!: "Usipunguze sana."


Para terminar con la siguiente: ¡Nunca debería haberle dejado que se me acercara!: "Nilikosa hata uliponikaribia".


Y yo me parto, claro. Porque poneros en situación: Vas a la peluquería, te dejan como un orco, sacas el diccionario pausadamente, y tienes que decir esa frase con voz de cabreo y la entonación enérgica que precisa. Imposible si eres uno de esos viajeros que no tienen ni papa de swahili y que llevan la guía como una biblia.


Después está mi parte preferida. La de sexo. Mi mente se imagina 800.000 situaciones diferentes muy pero que muy cómicas. De hecho creo que me voy a poner a escribir una comedia a partir de este librito. No se olvidan de explicar cómo se dicen las siguientes frases de "uso cotidiano": Está bueno, Está cachondo, Es un cabrón, Es una puta, No pierde ocasión de ligar.


Y por fin llegan las frases a utilizar durante el acto sexual: "No te preocupes, ya lo hago yo sola"; ¡Dios mío!; ¡Fantástico!; ¡Despacio, león!... etc.


Para finalizar con problemas de pareja: ¿Te estás viendo con otra?; Sólo te intereso por el sexo; No quiero volver a verte; Creo que esto no funciona... etc.


Y los planteamientos filosóficos que se me plantean, valga la redundancia (después de descojonarme viva) son las siguientes:


1. Va un español. Se acuesta con una guapa keniata. Se la lleva a la cama... Y follan con el libro al lado, claro. Porque durante el sexo es jodido ponerse a pensar cómo se dice "loquesea" en otro idioma, te salen en el tuyo propio. Así que me imagino al pobre con el diccionario este en la mano, y encima confundiéndose. En vez de decirle a la chica: ¡Oh sigue!, seguro que le suelta: "Te pareces a alguien que conozco" que es la frase que aparece al lado. No sé si podéis imaginaros la situación... pobre chico, termina hecho pedacitos.


2. Hay problemas. Te acercas a la tía con el que has compartido unos días de pasión con cara larga. La otra persona espera receptiva con cara de: venga qué pasa. Y tú buscando la página exacta, pero con los nervios no la encuentras. Y la otra empieza a soltar palabros en swahili. Y te pones más de los nervios. Porque no sabes qué te está diciendo, y encima no sabes qué decirle! Y lo que ella te ha preguntado es: ¿Te encuentras bien? Y tú contestas con frases que vas encontrando por si cuela: ¿Dónde está la playa nudista?.


Claro ella se resigna y te contesta a la pregunta de dónde está la playa nudista, planteándose sinceramente si la persona con la que se ha acostado está bien del coco, si sus problemas vienen simplemente del idioma. A lo que tú, mientras sigues buscando las frases de problemas le contestas: ¿Puedo comprar un billete sin reserva?


Después de eso, ella decide irse. ¡Justo cuando tú encuentras las frases para problemas! Y consigues decirle antes de que ella abra la puerta: "Creo que esto no funciona". Ella para demostrar que está de acuerdo, coge la puerta y se pira dando un portazo.


Qué bonita historia de amor.


Yo no sé si aconsejo el "turismo sexual" en países en los que se habla swahili, a no ser que domines a la perfección el idioma...


Mdme. Macarroni.

miércoles, 24 de junio de 2009

Trabajos y otras historias.




Me hallo ante uno de los más grandes desafíos que ha dado la humanidad: La búsqueda de empleo, toma ya.

Como ya contó Madame Macarroni en una de sus entradas anteriores, nuestro propósito es irnos a vivir juntos ya, lo que requiere mi traslado a Madrid y por ende, sacar un trabajillo por aquellos lares. Y en esas estamos.

Me conozco ya todos los portales de internet que van sobre el angustioso tema; infojobs, laboris, monster etc. Las primeras veces, tonto de mí, echaba un CV y pensaba, “bueno, dado mi currículum y mi valía profesional, me cogen seguro”, ¡ja! Iluso… Dejaba mis datos y esperaba pacientemente a que me dieran una respuesta, hasta que un día observé en letras bien grandes y rojas (así, para que haga más daño) la palabra “descartado”. Meeeeeeeeeec, ni currículum ni leches, me sentí como una auténtica merde.

En fin, después de eso, decidí cambiar de estrategia. Comencé a engancharme en toda oferta que tuviese algo que ver con lo mío.... Pero siempre hay algo que se me atraganta, leñe. Cuando no es el inglés (jodder, si es que, ahora recuerdo las palabras de mi padre allá por octavo de EGB; “Joe, deberías de apuntarte a clase de inglés, te vendrá bien en un futuro…”), es un master especialista en blablaba (pero a ver, queridos jefes de RRHH, ¿cuándo leches me voy a sacar un master si desde que terminé esa tortura continua que se llama carrera me puse a trabajar esclavizado de 9 a 9 sin tiempo para nada?).

El caso es que, cuando empezaba a pensar que lo del típico amigo que conoce a un colega cuyo cuñado encontró trabajo en la red vía infojobs era una leyenda urbana, me llaman para una entrevista, cuya transcripción es más o menos esta:

Mujer sosa de RRHH: Hola, ¿es usted Joe Macarroni? ¿ha dejado un CV en infojobs?

JM: Ehmmm hola, buenas tardes, sí y sí.

Mujer sosa: Quisiéramos concertar una entrevista para esta semana.

JM: Sí, bien, pero ahora estoy ocupado y no le puedo decir el día, tengo que consultar mi agenda y ahora me es imposible (Ése soy yo, así de chulo ¡je!) Le llamo en un momento, ¿me dice su número?.

Mujer sosa: No, ya le llamaré yo esta tarde. Adiós.

Bien, eso ocurrió el lunes, hasta el día de hoy ninguna noticia nueva, así que, ahí terminó mi primera aventura para conseguir empleo… Qué triste.

Jo.

Pero en fin, he aprendido una cosa, no se puede ser chulo, y hay que dejar todo si te llama un tipo de estos… qué ingrato es esto de la búsqueda de currele, leñe.

En otro orden de cosas, ayer fue la noche de San Juan. Madame Macarroni y un servidor hicimos dos años enamorados en plan tortolitos. Lo bueno de esto, que seguimos igual de enchochados que el primer día, y que además, tenemos muchísimos proyectos por delante que cumplir. Que será complicado, lo sé, pero en fin, que sería de la vida sin estas emociones, eh, eh!!!



Joe Macarroni.

Lala Salama.


Ayer por la noche hablaba con un amigo mío Keniata que vive y trabaja en Arabia Saudí. Me estaba ayudando con algunas dudas que tenía de swahili, y se produjo una interesante situación...xD:


Yo: He pensado que el título del libro va a ser: "Msichana wa bahari na mwezi kati kati". (La chica del mar y la media luna)


Aphrax: Bueno sí es bonito, pero verás María... aquí en Kenya cuando las chicas van a tener la regla dicen que "they have gone to the moon", así que puede ser un título curioso. El libro puede tratar de las difíciles reglas de la chica del mar y las claves para entenderos en esos días. ¡Puede ser un bestseller!


Yo: Esto me pasa por guay.


Por otra parte... ayer fue la noche de San Juan, hace dos años justo que Joe decidió que me quería, y pasamos una noche alucinante. Ayer no pudimos pasar la noche juntos, pero estuvimos una hora al teléfono destripando cualquier modo de romanticismo y riéndonos de la vida en todas sus manifestaciones. La verdad es que me gustan estas maneras tan originales de demostrar el amor.


Ayer Joe hizo la transferencia para pagar nuestro viaje al desierto. Así que ya está hecho, ahora sólo queda esperar a los acontecimientos. Qué incertidumbre.... Ójala nos podamos ir sin problemas!!!!


Buah, seguro que sí, total... Nos va a tocar la lotería!


Mdme. Macarroni. (La foto no viene a cuento, pero es la última que he hecho)


lunes, 22 de junio de 2009

Oh-Oh...


Uy. Que acabo de releer mi anterior entrada y me ha entrado yuyu-mucho-yuyu. Si Joe se viene a vivir conmigo.... eso quiere decir que... ¡¡¡¡Tengo que hacer sitio en mi armario!!!!! O eso o poner otro armario en la habitación, y eso quedaría muy antiestético.


¿Qué voy a hacer con los tropecientos zapatos que no utilizo pero que quedan monísimos, ahí, ordenaditos, por orden cromático...???? ¿Qué voy a hacer con mis vestidos de noche que no me pongo porque no salgo de noche? ¿Qué voy a hacer con las trescientas bufandas y los trescientos pañuelos que uso de vez en vez?


Oh. Quizá pueda convencer a Joe para que sólo se traiga un traje, una camisa, una corbata y ya. Yo si eso le dejo mis camisas rositas, que son muy monas. Pero no, no creo que quiera. Mariconadas las justas, dirá.


Creo que no tengo más remedio que habilitar el cuarto de las arañas, quitar todas las maletas amontonadas, el árbol de navidad, adornos, ropa que no utilizo, un armario a medio desmontar... Para convertirlo en vestidor...


Hum... ahora me viene a la mente el anuncio de Heineken en el que sale el vestidor y no me parece una mala idea...


Mdme. Macarroni.

¡Noticias de última hora!


Joe, sus padres, sus abuelos y todos sus antepasados pueden dormir tranquilos: No estoy embarazada.

Hoy era el primer día que iba a ir a la piscina, y supongo que era una razón de peso para que viniera ella a joderlo. Pero bienvenida sea, con toda la mala leche y dolores que conlleva.

Por otra parte, estoy viendo como se tambalean mis planes africanos. Joe y yo por fin vamos a vivir juntos, después de dos años, y está buscando trabajo como loco por aquí. Y claro... ¿¡Qué pasa si tiene que incorporarse en Agosto!? Que nos jodemos y nos quedamos en Madrid derritiéndonos en el asfalto. Pero sarna con gusto no pica.

De todas maneras vamos a hacer lo imposible por irnos, aunque tenga que ser en julio y haciendo malabares. Mañana tenemos que hacer la transferencia para pagar la señal del viaje, o sea que la intención está ahí... Voy a tener que ponerle velas a todos los Santos para que podamos irnos.

Si al final mis pecados acumulados, impiden que la providencia interfiera para salvar mis planes, tendré que comprarme kilos de arena de playa y peluches de camellos para esparcir por toda la casa y que el golpe psicológico no sea tan grande.

Aunque... tenemos la enorme suerte de que mi madre tiene un chalet en la sierra, y que en vez de quedarnos en Madrid muriéndonos, podremos subir a refrescarnos en la piscina.

Si es que no me extraña que se me retrase la regla con tantas incertidumbres... ¡Si es que se avecina un año tremendo! Hasta vamos a abrir una productora de cine y teatro en plena crisis... A quién se le ocurre...

Uf, uf... qué calor.

Mdme.Macarroni.

domingo, 21 de junio de 2009

Divagaciones de Joe.




El sexo está guay, mola. Eso es algo en lo que todos estamos de acuerdo ¿no?. Pero con lo que tenemos un poquito de más de reparos, es en las consecuencias.

Quién no ha tenido un momento acojone total con uno de los llamados “atrasos”, ¿verdad? Cuando la señorita del traje rojo tiene más desajustes horarios que Iberia en plenas navidades. Sí, exacto, a todo el mundo le ha pasado eso alguna vez. Esas noches en blanco pensando que pasará, esos paseos por la calle, cruzándote con cochecitos de bebé y preguntándote cuanto costarán... Sí, a todo el mundo le ha pasado en alguna ocasión. A mí unas 10.

Y sumando.

Y me diréis, jodder en estos tiempos que corren, si no quieres es imposible, con la de medios que hay... Sí, también es cierto, pero, aún así, cuando hay retrasos, tu raciocinio se queda al margen y ya hasta te planteas que tus espermatozoides tejen grandes planes de supervivencia y de fuga que ni Steve McQueen en “La gran evasión”. Te los imaginas haciendo lo imposible, y descubriendo nuevos caminos para llegar su gran objetivo, ¡cómo se las arreglaran esos pequeños cabrones!.

Pero no, al final el vuelo llega, la señorita de rojo se presenta como de costumbre y vuelta a empezar, tendremos de nuevo movida dentro de 28 días...

Madame Macarroni lleva unos 7 días así, y yo esperando en vilo cada día. El mes pasado creo que llegó a 8 días, el anterior fueron 4 y ya a partir de ahí, no recuerdo más...

Mañana será el octavo día, a ver qué ocurre, os mantendremos informados ¡ay, madre!.

P.D: A todo esto, ¿cuánto cuesta un cochecito de bebé?

Joe Macarroni

:)


Cualquier cosa que diga podrá ser utilizada en mi contra.



Suena bien.


Oh yeah.


Mdme.Macarroni.

Turismo grasiento.


He decidido ser una buena hija. Así que ayer llamé a mi padre para invitarle a un estreno en un teatro de la Gran Vía de Madrid. Esa buena acción tuvo sus consecuencias: Mi padre me convidó alegremente y sin utilizar amenazas de ningún tipo a ir a León a ver a su familia: "Tienes que ir a León. Si no vas, me disgustaré."


¿Cómo se me ocurre invitarle al teatro?


No es que no quiera ver a mi abuela. Me encanta ver a mi abuela. De hecho mi abuela viniera a verme a Madrid no tendría ningún problema... pero me da pavor ir a sus territorios. De verdad que sí. Y os cuento por qué:


Cuando amanece, empiezas a oír a un gallo que no para de chillar debajo de la ventana. El jodido gallo se tira gritando debajo de la ventana desde las seis, hasta que ya no puedes más y te levantas desquiciada.


Vas a la cocina y lo primero que ves es un conejo colgando del techo. Buenos días para ti también, tierna abuelita.


Después de esa visión el estómago se te cierra a cal y canto. No hay manera de abrirlo, pero por si las moscas te ofrecen un rico desayuno a base de grasa de cerdo. Que sí, que una pastita de esas están ricas. Pero que dos ya no. Y además... ¿Me he pasado la vida cuidando la línea para que una mísera pastita mande a la mierda mis caderas?


Cuando te duchas, te arreglas, y te dispones con buena cara a vivir el día... Te ofrecen, o ir a una matanza, o ir a limpiar mierdas de gallinas. Todo muy bucólico. Viva el campo.


Más tarde llega el tour familiar. Te llevan a todas las casas de tíos, sobrinos, tíos segundos, tíos decimocuartos... Y todos te sacan alimentos con grasa de cerdo. Y te obligan a comer, porque si no es de mala educación.... Y una es una señorita educada, oiga. Así que comes. Comes toneladas. Y te dejas cebar como un dulce corderito al que después van a matar.

Y después llegas a casa de la abuela y tienes que comerte el pobre conejo, degollado vilmente, que alegremente te ha dado los buenos días. Claro, es imposible. Primero porque da yuyu. Y segundo porque da la impresión de que el estómago va a explotar.


Por la tarde no se hace nada. La explicación es muy simple: Te conviertes en una bola, y no te responden las patitas.


Así que creo que me inventaré una excusa perfecta para no ir. O pensándolo mejor... Podría ser una buena prueba de amor para Joe... ¿Seguirá conmigo después de acompañarme?


Ja. Ja. Ja. (Risa maliciosa)


Mdme. Macarroni.

viernes, 19 de junio de 2009

Cuestiones.


He perdido la regla. Definitivamente. Ni rastro de esa cosa desagradable y roja.


¿Y si me estoy convirtiendo en tío?


¿Y si me he convertido en espíritu puro y lo próximo sea no tener ninguna necesidad fisiológica?


¿Y si estoy embarazada de verdad?


¿Y si mi regla se ha vuelto transparente y no me doy cuenta de que voy dejando rastros de sangre invisible allá donde voy?


¿Y si he sincronizado mi regla con la de mi perra y a partir de ahora sólo la tendré dos veces al año?


¿Y si de tanto comer lechugas me he convertido en un ser verde y sin sangre?


¿Y si la hemorragía que tuve ayer por la nariz fue una regla innovadora?


¿Y si le he pasado la regla a Joe? (No por Dios, sería insoportable)


Voy a dejar de plantearme alternativas absurdas a mi pérdida de la regla, la verdad es que la solución es bien sencilla:


Mi cuerpo ha decidido ser ahorrativo e higiénico, y la sangre en vez de salir p'abajo, sube p'arriba, se absorbe y se aprovecha todo.



jueves, 18 de junio de 2009

Letrado Joe Macarroni.


Joe hoy me ha dicho que se aburre en su trabajo. No en su trabajo de vaquero, ese es sólo para los fines de semana. Se aburre en su trabajo de abogado, y no entiendo por qué.


Lleva toga, o sea, que puede ponerse falda sin parecer mariposón o escocés. Todos sabemos que la idea de travestirse araña lo más interno del alma de los hombres.


En vez de decir que la regla se me retrasa, dice que confía en la presunción de inocencia de la misma.


Y lo mejor de todo: sus clientes son gente la mar de enrrollá.


Ha tenido un tipo que follaba anfibios y pasaba droga. Pero luego era muy tierno y muy buena persona y daba hasta lástima meterle en la cárcel. Joe intentó que no le metieran, porque confiaba en que simplemente con quitar todos los anfibios del planeta se arreglarían los problemas. Pero el juez, que es un malpensao, no le creyó. Y Joe perdió el juicio.


Ha tenido otra que se operó las tetas y se las fue a enseñar a Joe. Incluso le puso a huevo que se las tocara, pero Joe ha tenido desde siempre miedo a la asfixia, y de pronto imaginó lo que debe ser ahogarse entre kilos de silicona. Así que no se las tocó. (O eso dice.) El marido de esta mujer era adicto al sexo. Se querían separar para follar independientemente. Pero luego decidieron que ya follaban bien juntos, que pa qué más. Y siguen juntos.


Y hoy estaba depre porque tenía una reunión con unas señoras la mar de salás. Una es tuerta, y cada vez que va a ver a Joe se pone su ojo de cristal. A veces el ojo de cristal se le mueve, se le da la vuelta y es como mirar un huevo duro. Tiene 80 años. Su hermana es sorda, y mira a Joe poniendo muecas para que parezca que le entiende. Tiene 70.


Viven en un piso, que según Joe, les cuesta setenta y cinco euros al mes porque el contrato es vitalicio y se rige por las leyes de matusalén. Yo no me lo creo. Pero como no sé de derecho, no puedo saber qué es verdad o qué no.


En el piso tienen fotos de niños muertos. Porque era tradición. De hecho al lado del vaso donde la señora más vieja guarda su ojo de cristal, hay una foto de un recién nacido muerto.


Joe lo que tiene que conseguir es que no les quiten el piso. Eso es lo que dice, vamos. Pero yo sé que realmente las atiende amablemente porque le encanta mirar al ojo de cristal.


No entiendo por qué Joe se queja tanto. De verdad...


Mdme. Macarroni.




miércoles, 17 de junio de 2009

Oh dolce verano...


Ya está. Se acabó el curso. Después de los exámenes pasé unos días maravillosos en Cádiz, junto a Joe. Piscina, sol, horas en la cama, paseos por la noche antes de dormir... Y ahora, ya aquí, otra vez sin él, intento habituarme a la idea de que no tengo que hacer nada.


Los mareos y el cansacio han decidido acompañarme, llevo dos días horribles. Seguramente es un casi embarazo, soy bastante asidua a eso. Se me retrasa la regla sólo para joder, maldita. Zorra. Pero al final siempre llega acompañada de suspiros de alivio, míos, de Joe, del subconsciente de sus padres, y del alma de sus abuelos.


Me apetece escribir, empezar algo nuevo. Tengo tres argumentos diferentes para obras de teatro y uno bastante bueno (que me ha regalado Joe) para una novela de ciencia ficción. Pero mi estado de larva absurda me hace temblar sólo cuando pienso que tengo que volver a lidiar con mi maldita manía de escribir para luego borrar. Desesperaciones las justas, de momento.


Voy a escribir nuestro viaje al desierto. Realmente nos vamos a Túnez, pero prefiero llamarle "desierto", queda más exótico. Decir que nos vamos a Túnez es como decir que vamos a follar como conejos en playas paradisíacas. Y sí, eso haremos. Pero con algo más. De hecho el plan es bastante completito. 1000 horas de coche, de fotos, de camellos, de mercados, de especias, de hoteles, de charlas con bereberes.... De hecho creo que todo es una estrategia para que llegue a la noche tan muerta que no pueda ni pensar en sexo. Muy hábil, Joe.


El caso es que me voy a tener que subir a un avión. Y últimamente me dan bastante miedo. He intentado convencerle para ir andando, en barco, en canoa, en patera, encima de una ballena, pero no sé qué manía le entra a la gente con volar. Si Dios hubiera querido que voláramos tendríamos unas preciosas alitas, ¿no?.


Me queda la esperanza de pasar del estado de "mujer-casi-embarazada", a "mujer-embarazada-sin-lugar-a-dudas-joder". En ese caso me entraría un antojo irreprimible de ir a Túnez en barquito, y tendríamos que hacerlo... a no ser que Joe quiera que su hijo tenga cara de barco y tenga que pagarle la cirugía estética a los ocho años, o antes, en el caso de que el pobre sacara también las orejas de su abuelo.


Y en esas estamos.


Sí.


M.Macarroni.