domingo, 21 de junio de 2009

Divagaciones de Joe.




El sexo está guay, mola. Eso es algo en lo que todos estamos de acuerdo ¿no?. Pero con lo que tenemos un poquito de más de reparos, es en las consecuencias.

Quién no ha tenido un momento acojone total con uno de los llamados “atrasos”, ¿verdad? Cuando la señorita del traje rojo tiene más desajustes horarios que Iberia en plenas navidades. Sí, exacto, a todo el mundo le ha pasado eso alguna vez. Esas noches en blanco pensando que pasará, esos paseos por la calle, cruzándote con cochecitos de bebé y preguntándote cuanto costarán... Sí, a todo el mundo le ha pasado en alguna ocasión. A mí unas 10.

Y sumando.

Y me diréis, jodder en estos tiempos que corren, si no quieres es imposible, con la de medios que hay... Sí, también es cierto, pero, aún así, cuando hay retrasos, tu raciocinio se queda al margen y ya hasta te planteas que tus espermatozoides tejen grandes planes de supervivencia y de fuga que ni Steve McQueen en “La gran evasión”. Te los imaginas haciendo lo imposible, y descubriendo nuevos caminos para llegar su gran objetivo, ¡cómo se las arreglaran esos pequeños cabrones!.

Pero no, al final el vuelo llega, la señorita de rojo se presenta como de costumbre y vuelta a empezar, tendremos de nuevo movida dentro de 28 días...

Madame Macarroni lleva unos 7 días así, y yo esperando en vilo cada día. El mes pasado creo que llegó a 8 días, el anterior fueron 4 y ya a partir de ahí, no recuerdo más...

Mañana será el octavo día, a ver qué ocurre, os mantendremos informados ¡ay, madre!.

P.D: A todo esto, ¿cuánto cuesta un cochecito de bebé?

Joe Macarroni

No hay comentarios:

Publicar un comentario