domingo, 24 de mayo de 2009

Sin razones.


Hoy tengo un día frío por dentro. Sin razones. Simplemente un día tonto, de esos en los que sólo deseas ver pasar el tiempo, llegar al futuro y saborear los deseos cumplidos.


Y es que me quedan tan solo once días, once... madre mía, para cerrar una etapa y empezar otra.


Estoy sola en mi habitación, sola por última vez. Joe se viene a vivir conmigo, y ya nunca más voy a estar sola. Y antes de eso pasaré una temporada en casa de mi madre... qué bien.


Pero tengo vértigo. Muchísimo. De que algo pueda salir mal, de que el destino decida reirse de nuestros sueños. Miedo de que él no sea feliz, o de que se arrepienta de dejarlo todo por mí.


No sé cómo una golfa como yo puede amar tanto. Pero es que es tanto amor que no puedo esperar.


Qué futuro tan bonito nos espera. Pero cuánto miedo tengo...


Dejando mi faceta melodramática a un lado... El tema de África hoy no ha progresado. Sigue estancado.


Joe dice que el fin de semana que viene me arrastrará a una agencia de viajes. Se niega a irse a la aventura. Vaquero cobarde... A ver qué nos cuentan. Sigo negándome a aceptar un viaje turístico con todo planeado. Pero quizá sí deje que al menos de los trámites se encarguen ellos.


Me duele la tripa. Demasiado chocolate...


Ouf.


Mdme Macarroni.

sábado, 23 de mayo de 2009

Senegal.




Esta mañana me he despertado mojada. Mojadísima. Y no sé, realmente no sé, como puede pasarme esto ¡a mi edad!

Y es que resulta que dormí con la ventana abierta. Y la que ha caído esta noche ha sido buena. Mi cama está debajo de la ventana y... blanco y en botella.

A parte me he pasado toda la noche soñando con esos guapísimos masáis... Ay... Pero parece que no vamos a Kenya. No, no. Kenya no.

Ahora estamos mirando Senegal, a ver qué tal. Estamos buscando opciones... ¡Hay una casa para 6 personas en una bonita ciudad de Senegal por 400 euros la semana! Eso entre seis personas sería una pasada. ¿Alguien se anima? ¿Sí? Me muero de ganas de tirarme en una bonita manta para ver el atardecer africano. Con unos tejanos, unas botas camperas... y fumar en pipa. Oh...

El caso es que Joe está muy centrado en la búsqueda. Yo pensaba que estaba concentrado en otras cosas y simplemente quería disimular. Pero no. Realmente está buscando un alojamiento africano. ¿Queréis la prueba?

Ahí está:

Joe: Mira este es el precio del vuelo: xxxxxx

Yo: Ajam.

Joe: Mira esta página, parece interesante.

Yo: Ajam.

Joe: ¿Y esta ruta por el río?

Yo: Me he depilado el coño.

Joe: Me alegro. ¡Mira este hotel!

Pues eso, que el chico se ha puesto al toro. Y ahí anda. La oferta de compartir casa en Senegal durante el mes de Agosto está en pie. Sólo tenéis que decirlo.

Mdme. Macarroni.

viernes, 22 de mayo de 2009

Yo tenía una cosa en África...


Entonces nos vamos a África. Joe y yo.


No sabemos a dónde. No tenemos ni idea. Sólo sabemos que no queremos hacer del viaje una frivoldad. Que no queremos lujos, ni excesivas comodidades....


Realmente yo no sé por qué voy. Sé que amo ese continente. Que es el objeto de mis investigaciones y mi futuro más deseado. Pero no puedo dejar de lado el hecho de que si estoy tan apegada a la idea de África, a su realidad, es por mi padre y su historia allí.


Pero eso ya pasó. Ya hace veinte años... Y ahora me toca a mí, bueno a nosotros, que Joe viene también. Mi querido vaquero sin espuelas y sin látigo... Voy a tener que llevarme una pistola para defenderle de las zorras. Y quizá de paso la utilice también para convencer a un cura para que nos case...


Qué románticas van a ser nuestras conversaciones...:


Yo: ¡Joe, joder! ¿Cómo cojones quieres que haga algo hoy? ¿eh? ¡¡Llevo 24 horas sin ducharme!! ¿Tú crees que yo, precisamente yo, voy a ser capaz de salir con estos pelos?? ¿Con esta cara?? ¡Ni de coña!


Joe: Querídísima zorra mía: Fue tu idea venir, y sabías que no habría ducha diaria.


Yo: ¡Joe, joder! ¡Me he convertido en una puta mofeta!


Joe: Siempre quise probar la zoofilia.


El poder compartir cosas...:


Joe: Querida, ¿quieres que te preste este vidrio que he encontrado para que te afeites ese mostacho que te da un aire tan exótico y atractivo?


El sexo al aire libre...:


Yo: Oh sí, Joe, sigue...


Joe: Pero si todavía no te la he metido.


Yo: Putos mosquitos tamaño helicefantes...



En fin, iremos informando de próximos movimientos.


Mdme. Macarroni.







jueves, 21 de mayo de 2009

Los secretos de la Interpretación.


Hoy he hecho una obra, en la que interpretaba el personaje de una chiquilla que dibujaba vaqueros, y bailaba con ellos.


Ha salido bien. Creo. Supongo.


El vaquero se llama Jeff. Y yo le decía que el whisky me calienta la sangre. Y que no podía dormir conmigo porque mi mamá le destruiría.


No sé cómo acabó la cosa. Ya no me acuerdo.


Cuando me desnudé del personaje y volví a ser yo, escuché las criticas.


"Lo mejor ha sido cuando se le vió el tanga".


Tantos ensayos, tantos esfuerzos, tantas clases... y resulta que el secreto para ganarse al público reside en un trocito de tela...


Mdme Macarroni.

miércoles, 20 de mayo de 2009

Perdonadme la falta de licencias poéticas.


Oigo un caballo a lo lejos.


Y sí, sé que Joe no es. Es un vaquero sin caballo y sin espuelas. De hecho creo que jamás se ha subido a uno... se marearía. Y Joe nunca se arriesgaría a hacer su entrada triunfal entre vómito y vómito. Más que nada porque sabe que me daría la vuelta y saldría corriendo.


Oigo un caballo a lo lejos. Joe no es. Aún quedan muchas lunas para su llegada. Pero quizá sean buenos presagios.


Quizá Joe pueda venir para quedarse.


Cosa que no estaría nada mal, desde luego. Lo peor de ser la chica de un vaquero como Joe, no son las noches en vela aullando a la luna. Tampoco son las semanas de bajón comiendo chocolate. No es la soledad... Que todo eso también, más que nada porque queda romántico y fino, lo que se espera de una mujer de mi clase.


No... lo peor...


Lo peor...


Es la puta abstinencia, coño. Y punto.


Mdme Macarroni.