
Entonces nos vamos a África. Joe y yo.
No sabemos a dónde. No tenemos ni idea. Sólo sabemos que no queremos hacer del viaje una frivoldad. Que no queremos lujos, ni excesivas comodidades....
Realmente yo no sé por qué voy. Sé que amo ese continente. Que es el objeto de mis investigaciones y mi futuro más deseado. Pero no puedo dejar de lado el hecho de que si estoy tan apegada a la idea de África, a su realidad, es por mi padre y su historia allí.
Pero eso ya pasó. Ya hace veinte años... Y ahora me toca a mí, bueno a nosotros, que Joe viene también. Mi querido vaquero sin espuelas y sin látigo... Voy a tener que llevarme una pistola para defenderle de las zorras. Y quizá de paso la utilice también para convencer a un cura para que nos case...
Qué románticas van a ser nuestras conversaciones...:
Yo: ¡Joe, joder! ¿Cómo cojones quieres que haga algo hoy? ¿eh? ¡¡Llevo 24 horas sin ducharme!! ¿Tú crees que yo, precisamente yo, voy a ser capaz de salir con estos pelos?? ¿Con esta cara?? ¡Ni de coña!
Joe: Querídísima zorra mía: Fue tu idea venir, y sabías que no habría ducha diaria.
Yo: ¡Joe, joder! ¡Me he convertido en una puta mofeta!
Joe: Siempre quise probar la zoofilia.
El poder compartir cosas...:
Joe: Querida, ¿quieres que te preste este vidrio que he encontrado para que te afeites ese mostacho que te da un aire tan exótico y atractivo?
El sexo al aire libre...:
Yo: Oh sí, Joe, sigue...
Joe: Pero si todavía no te la he metido.
Yo: Putos mosquitos tamaño helicefantes...
En fin, iremos informando de próximos movimientos.
Mdme. Macarroni.
No hay comentarios:
Publicar un comentario