Desde que mi ropa interior ha decidido irse de vacaciones a "ya quisiera yo saber dónde", tengo que usar calzoncillos. Y son comodísimos, si no fuera por el pequeño detalle de que no relleno la parte delantera, pero se me ajustan al culo de una forma comodísima.
Me encantan los calzoncillos. Vivan los calzoncillos.
Lo bueno es que tengo un novio acostumbrado a mis cosas raras, porque si estuviera en ese momento de coqueteo con cualquiera, y al desnudarme se fijara en mi peculiar ropa interior, igual se cree que soy un ex-hombre.
Y yo no soy un ex-hombre, más que nada porque si yo fuera un hombre, nunca me quitaría la colita.
Mdme.Macarroni.
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