
Finalizó el verano. Han sido dos meses absolutamente maravillosos y fantásticos que han servido más que nunca, para centrarme y saber qué es lo que realmente quiero. Pero pasó, no hay que pararse recordándolo con nostalgia... Comienza una nueva etapa, un nuevo ciclo.
Y este otoño se presenta como la época con más cambios en mi vida. Si todo sale bien, cerraré una forma de vida y comenzaré otra, con una ilusión especial ya que estaré acompañado de la persona a la que más quiero. Nuevo trabajo, nueva casa, nuevas amistades... Hace años, si me hubieran comentado que iba a pasar esto, siempre habría contestado, "Yo, con lo bien que estoy aquí, en la vida haría eso". Pero he cambiado, y ha sido para bien, ya pocas cosas me atemorizan y sé puedo arriesgarme porque tengo la confianza de que habrá un final feliz.
Ayer estuvimos toda la tarde haciendo planes. Y mientras lo hablábamos, resultaba todo tan mágico... Pintar el salón, ayudar a M. a que dé el paso y se desarrolle como fotógrafa, escapadas sin rumbo los fines de semana, bailar, disfrutar... En definitiva, ser felices.
Pero por otra parte, tengo miedo. Es un sentimiento humano y es imposible de evitar. Es la primera vez que siento que las cosas no dependen de mí, que los resultados no vendrán siempre a consecuencia de mis actos. Y eso, para una persona que siempre ha tenido todo bien atadito, es complicado. Debo aprender de M. y empezar a comprender el mundo a su forma, vivir el momento, y vivirlo a tope, sin preocuparme continuamente por todo. No quiero que pase nunca más lo que ha sucedido estos días; arrepentirme de no haber aprovechado el tiempo con ella al máximo.
Ahora, lo único que falta es comenzar a vivir esta nueva etapa y disfrutar del momento. Aceptarnos los dos tal y como somos, y comprendernos mutuamente. Sé que voy a tener la mejor ayuda del mundo a mi lado, y eso me tranquiliza muchísimo. Tengo la experiencia de haber capeado varios temporales, y al salir de ellos, lo que hemos conseguido, es estar más fuertes y más comprometidos el uno con el otro si cabe.
Lo importante es saber sonreír y disfrutar a tu lado. Lo demás, vendrá solo, como siempre ha sido.
A.
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